Re- Construir



Me gustaría comenzar el año en mi blog con una historia de esperanza.

La hermosa historia de una familia determinada, que creyó en el poder del amor y sobretodo que manifestó con certeza su sueño de ser una familia más grande.

La constancia y la disciplina, pero sobretodo el abandono de toda creencia negativa fueron la llave de su triunfo.


Lo llamo triunfo porque creo que superar el miedo y la negatividad es un triunfo. Porque romper con las creencias y las opiniones determínales, es un triunfo.

Porque convertirnos en los dueños de nuestro cuerpo y determinar cómo será nuestra vida, es un triunfo.


Así que aquí os dejo esta historia que nos ayuda a abrir las alas para volar.


“Desde que nos conocimos y empezamos a ser una pareja estable hablábamos de futuro y barajábamos varias opciones sobre dónde nos gustaría vivir, qué tipo de casa comprarnos, si nos casaríamos o no, etc., pero en lo que nunca dudamos es si queríamos tener hijos/as. En ningún momento nos planteamos no ser padres, ambos teníamos claro que sería un sueño a cumplir en nuestra vida como pareja. Y así comienza nuestra historia de querer ser padres...

El deseo estaba claro así que, después varios años de disfrutar juntos el uno del otro, nos lanzamos a esta gran aventura sin pensar qué obstáculos podríamos encontrar en el camino. Tras varios meses de búsqueda, lo que parecía ser tan sencillo como seguir disfrutando de las relaciones sexuales y a final de mes tener una falta, no daba sus frutos y empezamos a preocuparnos. Nuestra primera idea fue acudir a la medicina, simplemente para descartar cualquier problema, pero para nuestra sorpresa las pruebas médicas detectaron un problema de fertilidad importante que hacía prácticamente imposible que fuéramos padres de forma natural. Ante esta noticia nuestro mundo se vino encima, nuestro gran proyecto de crear a un ser que formara parte de los dos se había truncado.

Los médicos desde el principio fueron optimistas ya que le veían fácil solución sometiéndonos a una fecundación in vitro. De primeras esto nos asustó y decidimos ir mas despacio probando otros tratamientos médicos menos invasivos y efectivos pero que nos dieran tiempo para asegurarnos y asumir que la primera opción que nos planteaban era la única solución. Estos tratamientos no dieron resultados y puesto que ya estábamos vendidos a la medicina decidimos realizarnos una fecundación in vitro. Antes de iniciar este proceso se lo comunicamos a nuestros familiares más cercanos y fue en este momento cuando, uno de nuestros padres que había experimentado los beneficios de la macrobiótica curativa, nos hizo plantearnos esta alternativa para lograr el objetivo de ser padres. Al principio uno se mostraba mas incrédulo que el otro, parecía que podría ser una pérdida de tiempo, pues ya no teníamos 25 años para andar con experimentos. Pero después de un tiempo de reflexión y de algo más de información, decidimos intentarlo hasta que nos llamaran para realizarnos la in vitro, total durante este tiempo sólo nos quedaba esperar así que si algo así aumentaba las posibilidades de que sucediera de forma natural, ¿por qué no probar?

Valoramos varios profesionales hasta que encontramos a Natalia. Nunca olvidaremos la sensación tan positiva con la que salimos de su consulta, hablaba con tanta seguridad y lo veía tan claro que realmente salimos de allí creyendo que era posible. Es lo más importante para realizar un cambio de alimentación tan grande, creer que se puede y ya todo lo demás viene solo... Evidentemente esta motivación e ilusión por creer que lo lograrás haciendo una limpieza en tu cuerpo y sin ayuda de la medicina, va y viene y no siempre es tan potente como para mantenerse firme. No podemos obviar sus inconvenientes y es que te limita mucho socialmente, la cocina te lleva más tiempo, la gente te cuestiona e incluso algunos te tachan de ignorante y de no querer enfrentarte a tu problema, se pierde mucho peso y los familiares se preocupan. A pesar de ello nosotros tuvimos mucha suerte con la gente de nuestro alrededor

ya que tanto familiares como amigos/as más cercanos siempre nos apoyaron y animaron a continuar por el duro camino que habíamos emprendido. Gracias infinitas a todos/as vosotros/as “papás, mamás, hermanos/as y amigos/as” por vuestro apoyo durante este proceso.

Pero luego está esa otra parte que te hace seguir hacia delante y por la que todo esto tiene un sentido y es que, transcurridos los dos meses que es cuando tu cuerpo se ha depurado más o menos, empiezas a encontrarte mejor físicamente, te sientes más vital y enérgico/a, las digestiones dejan de ser pesadas, desaparecen dolencias que tenías (musculares, de cabeza, ...) y emocionalmente estás más estable, lo cual resulta de vital importancia para afrontar un problema de fertilidad ya que es todo un proceso de altibajos que no todo el mundo es capaz de comprender y acompañar. En algunos momentos se necesita ayuda psicológica para que el tema no se convierta en una obsesión y si ello lo combinamos con una alimentación sana y equilibrada, se logran superar muchas barreras y alcanzar lo que en un principio parecía imposible.

Entonces así fue, en unos de esos momentos en los que pareces olvidarte de por qué empezó todo y que simplemente decides sanar tu cuerpo y mente, afrontar las dificultades que te trae la vida y crecer como persona, llegó esa falta tan esperada tal y como nos dijo Natalia. En su momento no nos lo podíamos creer y pensamos: ¡qué mujer más “bruja”! ¿Cómo sabía que sería al cabo de este tiempo y que esto daría resultado? La respuesta la tenía la macrobiótica, qué forma de vida más sabía... A nosotros nos abrió nuevas puertas, nos devolvió las ganas de luchar por nuestro sueño y finalmente nos lo cumplió.

En cuanto nos vieron los ginecólogos lo atribuyeron a algo puramente fortuito y que podría no llegar a término, pero nosotros los teníamos claro, el poder del deseo y la naturaleza se habían unido para dar fruto a Gael, nuestro gran tesoro que ya tiene 28 semanas de gestación y crece sano dentro de su mamá.

Os estaremos eternamente agradecidos a ti Natalia y a todo lo que nos enseñaste sobre macrobiótica, sin ello no hubiera sido posible cumplir este sueño.




Un fuerte abrazo de Vero, Vicen y Gael


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