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¡El frío es evidente! Bueno… frío frío en Valencia no hace, pero desde luego ya comienza a “refrescar” en las mañanas y en las noches.

Noto la piel más seca y la zona baja de la espalda más entumecida; mis riñones llaman a la puerta.




Siento un escalofrío febril que no es otra cosa más que el frío que se cuela en el cuerpo por no ir bien abrigada.

Enciendo más velas de lo normal, simplemente porque ahora, de forma natural, me apetece pasar más tiempo en casa, abrigada, recogida como el ocaso.


Regreso a las infusiones, no porque beba muchas, en realidad siempre las dejo a medias, sino porque me encanta el ritual de llevar agua caliente a una taza y sentir su aroma saliendo del humo que además es tan precioso siempre.


Ya puedo notar como mi cuerpo me lleva hacía el refugio

Pronto los días serán más cortos, aún más, y con más horas de oscuridad bajaremos, incluso si no lo queremos, a lo profundo y lo reflexivo que trae consigo el invierno.


El invierno representa el agua, el fondo marino, el inicio de la vida.


No está demás ir ajustando hábitos, no sólo en la dieta, también hábitos de la vida diaria que seguimos arrastrando desde el verano y que tienen una finalidad diferente a la que ahora el cuerpo de forma integral necesita


Llega el invierno y tengo muchas cosas que compartir. Las que me conocéis o habéis estado en algún curso mío, sabéis que soy muy fan del invierno, porque con él podemos transformar nuestra vida.

Así será en el retiro de invierno del 2, 3 y 4 de diciembre que he organizado, pensando en principio en mí, como siempre hago, porque ahora mismo lo que más me pide el cuerpo es eso, refugio, abrigo, círculo, resetear, replantear y coger fuerzas para sembrar. ¿Os pasa igual?



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